Los Secretos cantan rancheras

Los Secretos, el grupo que dio pie a la Movida con su concierto homenaje a Canito, aunque su sonido esté más relacionado con el country, las rancheras y la música inglesa. Que lleva más de 30 años tocando, y que me emociona desde que era pequeña, vinieron por primera vez a tocar al DF. El pasado jueves, 9 de junio, organizaron su presentación en tierras mexicanas en el Lunario y por supuesto allí estuve. Nunca pensé que fueran a venir aquí, ni que precisamente la primera vez que vinieran yo acabaría de trasladarme al DF. Si cuento lo que me emocionó, sonaré ñoña y cursi.

Después de un parón, que he dedicado a hacer fotos y ver lugares para seguir alimentando el blog, no encuentro mejor manera que recuperarlo con esta crónica.

Aunque en realidad no era la primera vez que venían a México, pues ya habían estado una vez haciendo una colaboración, sí fue la primera para presentarse como Los Secretos, con sus canciones, sus anécdotas y sus recuerdos.

La cita, en el Lunario, una pequeña sala muy acogedora detrás del Auditorio Nacional, que resultó perfecta para su tipo de música, y creo que nos encantó a sus seguidores por la cercanía. El precio, muy asequible y razonable, 400 pesos entrada general (unos 25 euros).

Las locas como yo (y también los locos) españoles y mexicanos, pudimos ponernos a menos de un metro del escenario y cantar sus canciones con ellos. De mi lado Ramón Arroyo, magnífico en la guitarra y tímido, muy tímido, pero hizo un gran esfuerzo y medio esbozó una sonrisa para dos fans mexicanos que contínuamente le gritaban para pedirle una mirada hacia su cámara. Un poco más a su derecha en el escenario (nuestra izquierda) Álvaro. Como siempre que sale a cantar guapo con una camisa blanca y esa noche con un chaleco, afinado, divertido, emocionado al ver la respuesta del público mexicano. A su lado Juanjo Ramos, quizás no tan hablador, irónico y divertido como en otras ocasiones, pero creo que se debió más bien a la emoción de sentirse tan arropado tan lejos de casa. En el otro extremo del escenario el maestro Jesús Redondo, haciendo virguerías con los teclados, y contando historias y anécdotas con Álvaro. Y por fin, detrás, a la batería, Santi Fernández.

Disfruté, canté, bailé, y sobre todo me sorprendió la cantidad de gente mexicana que se acercó a verlos. Había muchos españoles, pero la mayoría eran mexicanos, que además, se sabían todas sus canciones. Desde el principio, de la más rara, la más sentimental, hasta la más emblemática, o la más conocida. Todas las cantaron, las cantamos. Con ellos, coreándoles, o nosotros solos, emocionados, felices de participar.

Álvaro explicó en un momento que al ponerse a preparar este concierto se habían planteado qué cantar para “darse a conocer”, para no aburrir, para enganchar a un público que en principio no les seguía desde el principio como sus incondicionales en España. Así que pensaron en cantar las canciones más conocidas, y las que más significaban para ellos, como la primera que escribieron, las que escribieron con o por encargo de Sabina (que en principio es mucho más conocido aquí). Pero tras unas pocas canciones se dieron cuenta de que daba igual cuál tocaran, todas nos las sabíamos, todas las cantábamos con pasión, y además les pedíamos más y más; y más y más desconocidas.

Sonaron la segunda canción que escribieron, o más bien que escribió Enrique. Explicó Álvaro que fue el primer desengaño amoroso de su hermano y que no sabía cómo dejarla, y se lo dijo con una canción con un estribillo, dijo Álvaro, cruel: “vete ya de mi vida, déjame en paz”.

Contó que hubo un tiempo en el que ensayaban en un local al lado de donde ensayaba Sabina y no se dejaban escuchar los unos a los otros. Pero de ahí salió con respeto y admiración su versión de “Por el túnel”. Y que en otra ocasión Sabina se plantó en su casa y les dijo (voz cazallosa imitada por Álvaro): chicos, os he traído este principio de letra para que hagáis una canción. Y mientras dejaron pasar el tiempo e hicieron su canción, no sabían que Joaquín estaba haciendo su propia versión. Y sonó “Ojos de Gata”, para emoción de los que les escuchábamos desde abajo.

No faltaron los homenajes a México. Su relación con las rancheras y especialmente el recuerdo de Enrique cantándolas, y de que su amor por ese tipo de música les venía de su abuelo (el de los Urquijo, Javier, Enrique y Álvaro) que se las hacía escuchar de pequeños, lo demostraron cantando “Ya me olvidé de ti”.

Pero también hicieron un guiño a la tierra al cantar la canción, incluída en el álbum en solitario de Álvaro “Por el bulevar de los sueños rotos”. Que por cierto, también explicó que le había dado la letra Sabina.

Canciones del principio, míticas, como “Nada más”, “Buena chica“, “Déjame” o un poquito más nuevas como “Pero a tu lado“, me hicieron quedarme ronca. Y por supuesto las que ya no faltan nunca en sus conciertos “Gracias por elegirme”, parecía que dedicado más que nunca a este nuevo público. Y el recuerdo a Enrique con “Te he echado de menos”. Que también aquí, como pasa en España, hizo salir del público un “Enrique, Enrique”, que como dicen aquí, enchina la piel.

A mi, personalmente me toca “Colgado”, aunque como en otros conciertos me faltó “Cambio de planes”, una de mis favoritas. También cantamos “Quiero beber hasta perder el control” y la buenísima “Agárrate a mi María”.

Y para terminar dos bises, aunque si hubieran sido cinco ahí hubiéramos seguido. Suelen guardar para el primer bis la maravillosa, romántica y preciosa “Aunque tú no lo sepas”, y no decepcionaron. Cantada bajito al alimón con el público, logró una atmósfera si cabe más íntima.

Y aún con dos salidas más al escenario es imposible en algo más de dos horas escuchar todas sus canciones de estos 30 años, así que habrá que ir a los próximos y pedirles que vayan cantando nuestras favoritas. Ójala no falten algunas como “Balsera”, “Hoy la vi” o”Volver a ser un niño” .

Exhaustos, emocionados, abrazados y en algún momento de rodillas se despidieron del público que no dejó de aplaudirles hasta que pareció que ya no iban a salir. Aunque hubo recompensa para los que se quedaron, algunos de ellos con los primeros vinilos del grupo, pues salieron a firmar.

Os dejo algunas fotos (malas, pues están hechas con el móvil) y vídeos (peores, o con muy mal sonido, por lo mismo) de esa noche.

Fotos y vídeos: EBA; Edición vídeo: Xavier Sánchez

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5 comentarios en “Los Secretos cantan rancheras

    1. Ooohhh, precisamente de ese concierto estuve la mitad de la noche contándole a Xavi. Este fue quizás no tan emocionante, pero tuvo el toque de que fuera aquí, me gustaron muchísimo, sonó muy bien, y creo que ellos se divirtieron un montón😀

  1. Excelente concierto de Los Secretos, tuve la fortuna de ir a verlos al Lunario y con eso cumpli uno de mis mas grandes sueños que era conocerlos, incluso hasta unas cuantas fotos con ellos, ya que fui de los últimos que se quedaron despues del concierto. Muy buena tu redaccion!!!

  2. Hola Orlando, muchísimas gracias, no sabes qué ilusión me ha hecho leer tu comentario. Soy seguidora de Los Secretos desde muy niña, y verlos en México (llevo dos años y medio viviendo aquí), fue algo increíble. Ójala vuelvan a venir pronto. ¡Un saludo!

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