Votar desde México

No voy a ponerme a hablar de política aquí, nada sobre quién estoy segura de que va a ganar las elecciones del próximo domingo, 20 de noviembre; o sobre a quién he votado, simplemente quiero contar mi experiencia al votar desde el otro lado del charco.

En España he votado varias veces por correo, pues al haber vivido primero en Salamanca mientras estudiaba la carrera, y luego en Barcelona, me resultaba más cómodo el voto por correo que acercarme a Burgos. Sí, podía haberme empadronado tanto en Salamanca como en Barcelona (y de hecho en Barcelona lo estuve durante los dos últimos años y allí voté), pero me sentía con más conocimiento para votar en Burgos, y hacer trámites me da mucha pereza.

Votar desde otro país es algo parecido al voto por correo, pero no exactamente igual. Para empezar los españoles que vivimos en el extranjero, desde la última reforma de la ley electoral, si queremos votar tenemos que solicitar lo que se llama (y que ya comenté en la entrada sobre los “indignados“) el “Voto rogado”, así que ya es un poquito distinto al voto por correo normal.

En un principio no sabía que podía votar, pero como parece ser que los electores que vivimos en el exterior votamos poco, bien por desconocimiento, bien por hastío; en TVE Internacional han hecho una estupenda campaña en la que explican que hasta los residentes temporales en el extranjero podemos votar.

El proceso es el siguiente: acercarse a la Embajada o Consulado del país donde estés viviendo y comprobar que apareces en el Censo Electoral. Yo no aparecía en la lista, probablemente porque todavía no soy residente en este país, sino que estoy considerada como residente temporal , pero eso lo resolvieron rápidamente. Buscaron mis datos en sus listas (pues al llegar al país lo primero que hay que hacer es decirle a tu embajada que estás allí y comunicarle estado migratorio) y lo añadieron al censo.

Una vez en la lista, desde la embajada envían un papel a la oficina del censo electoral a la que perteneces, es decir en mi caso a la de Burgos, en la que solicitan que se envíe a mi casa los documentos necesarios para que yo pueda realizar mi voto. En aproximadamente 20 días llegó un sobre a casa desde mi mesa electoral con las papeletas de todos los partidos con candidatos para el Congreso de los Diputados por Burgos, así como los del Senado. Cada uno con su respectivo sobre, blanco y sepia y un folio con las instrucciones para enviar mi voto. En principio parecía sencillo y muy similar al voto por correo.

El día que solicité el que me enviaran esos papeles desde la Embajada un chico muy amable (que él mismo me dijo que era nuevo) me dijo que cuando recibiera los papeles podría enviarlos por correo certificado o bien acudir a entregar mis papeles en la misma Embajada los días 16, 17 y 18 de noviembre. Así que una vez que tuve mi voto decidido pensé que sería más fácil y sobre todo más seguro ir a votar a la Embajada y el miércoles 16 me acerqué hasta allí.

Como siempre había una gran cola para hacer otros trámites, pero a los que íbamos a votar nos fueron colocando del otro lado y llamando por nombre desde una lista en la que previamente nos habíamos anotado. Mientras esperábamos un hombre muy amable, trabajador de la Embajada, iba controlando que todos lleváramos los documentos necesarios. A mi me pidió que fuera a hacer una copia de mi pasaporte pues debía ir dentro del sobre, una indicación que en ningún momento ponía en las instrucciones que a mi me llegaron. Hablando con varias personas en la fila comprobamos que varios teníamos instrucciones distintas. La explicación a esto de las dos representantes de los partidos que había allí (del PP y del PSOE, claro) es que cada Mesa Electoral funciona distinto). Y cuando por fin me acerqué a la ventanilla para entregar mis papeles, el mismo chico que había tramitado mi solicitud hacía un mes (el nuevo), que obviamente no se acordaba de mi cara, me dijo que yo no podía realizar mi voto más que enviándolo por correo certificado, pues soy no residente en México. A lo que yo le contesté que él mismo me había dicho que sí podía, y él juró y perjuró que era imposible. Para qué discutir, después de pasar toda la mañana en la Embajada para entregar mi voto me fui a una oficina de correos a enviar mi voto certificado a mi Mesa Electoral.

Los españoles con permiso de residencia en México parece que tenían una única urna para dejar su sobre con los votos, así como una copia de su pasaporte y de la constatación de estar en el Censo Electoral, pues el procedimiento era el mismo: desde la Embajada han enviado todos esos votos por correo certificado.

Y aunque parezca que está muy claro quién va a ganar y no debiera preocuparme por mi voto (uno más/uno menos…), en estos momentos sigo teniendo la duda de si llegará y de si en el caso de llegar, será válido. Al menos he tratado de ejercer mi derecho, que por otro lado creo que es un deber (al menos si después quiero poder quejarme o felicitar a los que me gobiernan).

 

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Voto rogado en las elecciones de 2011

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