Hoy les vi

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Cuatro años después Los Secretos volvieron a la Ciudad de México. Y como lo prometido es deuda, y también tengo deuda con ellos por la felicidad que me provoca ir a verles, aquí está mi crónica.

15 de octubre en el Lunario. La hermana pequeña del inmenso Auditorio Nacional, situada justo detrás. Alrededor de unas mil personas, la mayoría españoles (se les nota por la forma de vestir, de comportarse, y por supuesto por el acento), aunque también muchos mexicanos se arremolinan a la puerta y van entrando en la sala.

A las 9 en punto se apagan las luces, el escenario se ilumina en azul y sale el quinteto. Álvaro afina su guitarra y comienza a sonar una de las versiones de su último disco, “Algo prestado”. “Échame a mi la culpa”, de uno de los ídolos mexicanos, Ferrusquilla. Y tantas veces versionada, incluso por Albert Hammond en el 76.

Échame a mi la culpa

A partir de ahí un recorrido por sus canciones más sentimentales para sus seguidores de toda la vida: Colgado, No me imagino, La calle del olvido, Buena chica, Ojos de perdida, Y no amanece.

Y el público emocionado, entregado, feliz. Un grupo de amigos que con los primeros acordes de cada “rola”, sonreía, sabía qué canción seguía y la coreaba entonado, acompañando a la banda. Ese sonido inconfundible de los madrileños, ese sonido que los incondicionales llevamos en las venas.

Por supuesto hubo varios guiños a México. Así debía ser, dada la emoción de volver a estar en un país que de alguna u otra manera influyó tanto en su carrera musical, especialmente la de Enrique. Sonó “Ya me olvidé de ti”, que sustituía a “Mundo raro”, incluída en un principio en su “play list”.

Anécdotas.

Una genial imitación de Joaquín Sabina, gran amigo y amante de México como el que más. Para explicar el origen de la maravillosa “Ojos de gata”.

Ojos de gata

Y gritos de “Enrique, Enrique”, a lo que Álvaro dijo “os está oyendo seguro”. Y “Pero a tu lado” dedicada desde el cielo por Enrique para un público con el corazón en la garganta, cantando a pleno pulmón.

No se olvidaron de cantarnos “Agárrate a mi María”, “Quiero beber” o “Sobre un vidrio mojado”. Y por supuesto la ya inmortal “Déjame”. Y su fantástica versión del “Nada más” de José María Granados, Mamá.

Dos bises y dos horas después nos despedimos de ellos, o ellos de nosotros con la promesa de intentar volver y la felicidad de haber disfrutado como nunca de la música y de la compañía.

Inolvidables, siempre. Los Secretos.

La lista de canciones fue la siguiente:

Échame a mi la culpa

No me imagino

Colgado

Y no amanece

Margarita

Algo prestado

Mundo raro – sustituída por Ya me olvidé de ti

La calle del olvido

Entre tú y yo

Cambio de planes

Ojos de gata

Pero a tu lado

Ponte en la fila

Por el bulevar de los sueños rotos

Te he echado de menos

Nada más

Buena chica

Ojos de perdida

Agárrate a mi María

Otra tarde

Déjame

Quiero beber hasta perder el control

Sobre un vidrio mojado

Gracias por elegirme

Y como homenaje a ellos desde México el grupo de fans de aquí organizó un concurso de calaveritas literarias. Esta fue la mía:

Calaverita literaria para Los Secretos.jpg

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